Emplazado en una de las haciendas mas apartadas del valle sagrado de Cusco, este hotel tiene vistas a las montañas que alguna vez fueron parte del imperio Inca. El hotel está rodeado de muros incas y fue diseñado con espacios acogedores, entre ellos, la zona de recepción y descanso donde las butacas ARO otorgan un toque decorativo que lo transforman en un lugar único para desconectar.